Un proceso paso a paso, personalizado para cada paciente
La apnea del sueño no es una enfermedad sencilla, sobre todo en adultos, es el resultado de distintos factores que afectan al sueño, y que en muchos casos constituyen una enfermedad crónica cuyos desencadenantes pueden variar mucho de una persona a otra. Por eso, no existen soluciones únicas o mágicas que curan en un solo acto esta patología. Sin embargo, sí podemos diseñar una estrategia para controlar los síntomas y en algún caso, curarla.
En nuestra experiencia, creemos en el estudio ordenado y personalizado de cada caso, que nos permita entender qué ocurre en cada paciente y decidir el mejor tratamiento, que pueda adaptarse a su forma de vida y a sus necesidades específicas.
Esto es una guía para que entiendas el proceso y los pasos que damos para llegar a un diagnóstico. Aquí te explico, el camino que seguimos.
Diagnóstico inicial: entender el problema
El primer paso es confirmar qué está ocurriendo durante el sueño. En muchos pacientes hay una mala calidad del sueño que puede deberse a múltiples factores: algunos respiratorios, como ronquido y apnea; otros sociales, atribuida a otros factores como fragmentación del sueño, insomnio de conciliación o sueño ligero por hiperactivación. En casos de apnea del sueño, es importante preguntar a la pareja de cama si hay sospecha de apneas y revisar los hábitos de higiene de sueño.
Después de una anamnesis exhaustiva, lo principal en la primera consulta es solicitar una prueba de sueño o rescatar aquellas pruebas que aporte el paciente de estudios previos. La poligrafia o una polisomnografia, son los estudios standard y nos permite saber:
- Si existen apneas o hipopneas.
- Su frecuencia, intensidad y patrón posicional
- Si hay disminución del oxígeno en sangre y cuánta repercusión tiene.
- Objetivizar el ronquido.
Esta información nos dice qué grado de apnea existe, pero todavía no nos explica por qué ocurre. Y ahí empieza una parte interesante para el otorrino.
Exploración anatómica: buscar el origen de la obstrucción
La apnea se produce porque la vía aérea se cierra mientras dormimos. Desde la nariz hasta las cuerdas vocales, puede aparecer una obstrucción (colapso uninivel) o varias regiones que se colapsen (colapso multinivel). También pueden aparecer colapsos completos o parciales de la vía aérea y nuestro objetivo es identificar dónde y cómo sucede ese colapso.
El tratamiento inicial en muchos casos puede ser una máquina que se llama CPAP, aún así es importante revisar la vía aérea para obstrucciones nasales o estructurales que dificulten la colocación y correcto funcionamiento del dispositivo.
En consulta realizamos una exploración detallada que incluye:
- Perfil facial y estructura ósea
La forma de la cara, la posición de la mandíbula, de los dientes y del paladar influyen mucho en el espacio respiratorio. - Paladar blando y amígdalas
Valoramos el tamaño de las amígdalas, la forma del paladar duro y blando así como su relación con la lengua, así como la posible contribución al estrechamiento de la vía aérea. - Estructura de nariz y patrón de respiración oral
Analizamos cómo es la anatomía de la nariz, su amplitud o estrechez y las circunstancias que favorecen la respiración oral. - Exploración nasal con cámara (nasofibroscopia)
Nos permite ver el interior de la nariz y la garganta en tiempo real, de forma sencilla y bien tolerada.
Esta fase es clave: no todos los ronquidos ni todas las apneas se originan en el mismo sitio, ni se tratan de la misma manera.
Elaboración del plan estratégico: elegir el mejor camino
Con toda la información anterior, diseñamos un plan de tratamiento adaptado a cada paciente. No se trata simplemente de seguir un protocolo o “poner un tratamiento”, sino de elegir el adecuado a las necesidades de cada paciente.
Las opciones pueden incluir:
- Tratamiento con CPAP.
- Dispositivos de avance mandibular (DAM).
- Bajar de peso
- Terapias posturales.
- Cirugía: faringoplastia, reducción de base de lengua o epiglotectomía.
- O combinaciones de varias estrategias.
En algunos casos, especialmente cuando hay dudas sobre el origen exacto de la obstrucción o cuando un tratamiento previo no ha funcionado, puede ser útil un estudio adicional denominado Somnoscopia o DISE (Drug Induced Sleep Endoscopy)
En este vídeo puedes ver cómo es una somnoscopia
En casos seleccionados: estudio bajo sueño inducido
En determinadas situaciones planteamos una exploración de la vía aérea durante el sueño inducido, que nos permite ver cómo se comporta la garganta mientras el paciente duerme.
Está especialmente indicada en:
- Pacientes con mala tolerancia a la CPAP.
- Casos complejos para valorar el pronóstico quirúrgico.
- Pacientes candidatos a cirugía, para afinar al máximo la indicación.
Este estudio aporta información muy valiosa para tomar decisiones más precisas, pero NO siempre es necesario si no va a cambiar nuestras decisiones.
IMPORTANTE: esta prueba se realiza bajo una sedación ligera y en quirófano, de la misma forma que se realiza una colonoscopia, por ejemplo.
Precisa de la realización de un preoperatorio (analítica, revisión por anestesista) por protocolo y la reserva de un quirófano. Algunas compañías cubren este tipo de procedimiento, pero otras no.
Toma de decisiones compartida
La decisión final se toma teniendo en cuenta toda la información previa: historia clínica del paciente, edad y otras enfermedades asociadas, exploración física y hallazgos de la somnoscopia.
Después de todo este proceso, hay que agendar una nueva consulta para concretar de nuevo el caso, comentar pros y contras de cada alternativa y decidir la estrategia terapéutica.
Se basa en:
- Los resultados de las pruebas.
- La anatomía de cada paciente y sus limitaciones médicas o quirúrgicas.
- Su experiencia previa con tratamientos como CPAP o dispositivos orales.
- Sus necesidades y estilo de vida.
El objetivo es encontrar una solución eficaz, realista y sostenible en el tiempo.
En el caso del otorrino, es factible seleccionar pacientes que sean candidatos a cirugía de la vía aérea: Amigdalectomía, faringoplastia, reducción de base de lengua o tratamientos como la cirugía del tabique nasal o de los cornetes para mejorar la tolerancia a la CPAP.
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En algunos casos será necesaria la colaboración de Neumólogos ( para prescribir la CPAP), de neurólogos (para el despistaje de alteraciones neurológicas), de Odontólogos especialistas en sueño (para la colocación de un Dispositivo de Avance mandibular) o incluso de cirujanos maxilofaciales para realización de un avance bimaxilar o modificación de la estructura ósea del macizo facial.
Seguimiento: porque el tratamiento no acaba en la consulta
La apnea del sueño requiere control y seguimiento. Evaluamos la respuesta al tratamiento, ajustamos lo necesario y comprobamos que los objetivos se están cumpliendo:
- Mejor descanso.
- Menos síntomas.
- Mejor calidad de vida porque entiendes como tratar tu patología.
- Reducción del riesgo cardiovascular.
Porque tratar la apnea no es solo dejar de roncar,
es volver a dormir bien y proteger tu salud a largo plazo.