Trastornos Respiratorios del Sueño en Adultos
Llevas años diciéndote que es normal. Que roncar es algo genético, que ya te acostumbrarás. Tu pareja duerme en otra habitación porque tus ronquidos no la dejan descansar. Te levantas cada mañana como si hubieras corrido una maratón durante la noche. Tres cafés antes del mediodía no logran quitarte esa niebla mental que te acompaña todo el día. Y cuando alguien menciona la palabra «apnea del sueño», te resuena pero la dejas pasar porque piensas que no es para tanto.
Pero sí lo es. Porque lo que está ocurriendo cada noche en tu cuerpo no es solo un problema de ruido. Es que tu cerebro se está despertando decenas, a veces cientos de veces cada noche para obligarte a respirar. Es que tu corazón está trabajando al doble de revoluciones porque tus niveles de oxígeno caen una y otra vez. Es que tu cuerpo nunca llega a las fases profundas del sueño, esas en las que de verdad descansas y te recuperas.



He visto a muchas personas en consulta que llegan después de años normalizando esto. Personas que pensaban que el cansancio extremo era parte de hacerse mayor, que la hipertensión era «cosa de familia», que los problemas de concentración eran por el estrés del trabajo. Y cuando finalmente entienden que todo eso tiene una causa común —un trastorno respiratorio del sueño no diagnosticado— y que existe tratamiento, la transformación es brutal.
Como especialista en apnea del sueño en Madrid, trabajo cada día con adultos que han perdido años de descanso, de salud, de calidad de vida. Y mi objetivo no es solo confirmar un diagnóstico. Es ayudarte a recuperar algo fundamental: la capacidad de dormir bien, de despertarte descansado, de vivir con energía. Porque cuando duermes bien, todo lo demás funciona mejor.
Todos estos problemas comparten algo: tu sueño no es reparador. Tu cerebro no descansa, tu cuerpo no se recupera, y eso tiene consecuencias graves en tu salud.
Los trastornos respiratorios del sueño son un grupo de problemas en los que tu respiración se ve interrumpida, reducida o dificultada mientras duermes. No es solo «dejar de respirar». Es un espectro amplio.
Roncas todas las noches, intensamente, pero puede que no tengas pausas respiratorias completas. Aun así, indica que tu vía aérea está parcialmente obstruida y tu sueño no es de calidad. Afecta a tu descanso y al de tu pareja. Y en muchos casos, es el primer paso antes de desarrollar apnea.
Tu vía aérea está estrecha. No llegas a tener apneas completas, pero tu cuerpo hace un esfuerzo enorme para respirar durante toda la noche. Esto fragmenta tu sueño, te despiertas cansado, y con el tiempo puede evolucionar a apnea.
No puedes respirar bien por la nariz, te obligas a respirar por la boca toda la noche. Esto facilita el colapso de la faringe, empeora los ronquidos y fragmenta el sueño.
Menos frecuente. Tu respiración es superficial durante el sueño, no intercambias suficiente oxígeno y CO2. Suele asociarse a obesidad severa o problemas neuromusculares.
La apnea del sueño es un trastorno en el que tu respiración se detiene repetidamente durante el sueño. No hablamos de una o dos veces. En casos moderados pueden ser 15-30 pausas por hora. En casos severos, más de 30, incluso 60 o 70 veces cada hora. Cada pausa puede durar entre 10 y 40 segundos. Y en cada una de ellas, tu cerebro tiene que interrumpir tu sueño para despertarte lo justo para que vuelvas a respirar.
Tú no eres consciente de estos microdespertares. Crees que has dormido toda la noche de un tirón. Pero tu cerebro sí lo sabe. Por eso te levantas agotado aunque hayas estado ocho horas en la cama.
El síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) es el más frecuente. Ocurre cuando los músculos de tu garganta se relajan demasiado durante el sueño y la vía aérea se colapsa, bloqueando parcial o completamente el paso del aire. También existen las apneas centrales, menos frecuentes, donde el problema no es mecánico sino neurológico: tu cerebro no envía las señales correctas a los músculos respiratorios.
La apnea del sueño en adultos tiene múltiples causas. El sobrepeso y la obesidad son factores importantes porque la grasa se deposita también alrededor de la vía aérea superior, estrechándola. Pero no es el único factor. Muchos de mis pacientes con apnea tienen un peso normal.
La anatomía de tu vía aérea juega un papel fundamental. Si tienes la mandíbula algo retraída (retrognatia), si tu paladar es largo y redundante, si tus amígdalas nunca se operaron y siguen siendo grandes en la edad adulta, si llevas años con obstrucción nasal crónica (desviación del tabique, hipertrofia de cornetes, pólipos nasales), todo eso estrecha el espacio por donde debe pasar el aire.
El envejecimiento también influye: con los años, los tejidos pierden tono muscular y la vía aérea se colapsa con más facilidad. El consumo de alcohol por la noche y ciertos medicamentos sedantes relajan aún más los músculos de la garganta. Y la posición al dormir importa: muchas apneas ocurren solo cuando duermes boca arriba, porque la lengua y el paladar caen hacia atrás por gravedad.
No es algo que "con el tiempo mejorará". Es algo que, si no se trata, empeora progresivamente.
Una apnea del sueño no tratada no es un problema menor. Tiene consecuencias médicas graves y bien documentadas.
Cada apnea provoca una caída en tu saturación de oxígeno y una descarga de adrenalina. Noche tras noche, esto genera hipertensión arterial resistente a tratamiento, arritmias cardíacas, mayor riesgo de infarto de miocardio y de accidente cerebrovascular.
La apnea del sueño aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y dificulta el control de la glucosa en diabéticos.
La falta crónica de sueño reparador favorece la depresión, la ansiedad, los cambios de humor, la irritabilidad.
Problemas de memoria, dificultad de concentración, menor rendimiento laboral, mayor riesgo de accidentes de tráfico por somnolencia diurna.
No ocasionales, sino constantes y audibles desde otra habitación.
Tu pareja te dice que dejas de respirar durante segundos mientras duermes y luego retomas con un ronquido o jadeo.
Te despiertas sobresaltado sintiendo que te falta el aire.
Te despiertas varias veces sin motivo aparente.
Tus sábanas están húmedas a pesar de que no hace calor.
Te levantas 2 y 3 veces cada noche sin poder descansar adecuadamente.
Tienes que luchar constantemente contra el sueño.
Aparecen por la mañana y mejoran a lo largo del día
Te cuesta concentrarte incluso en tareas sencillas.
Cambios bruscos o síntomas depresivos que antes no tenías.
Que afecta a tu relación de pareja.
Tu rendimiento cognitivo ha bajado notablemente.
Si te identificas con varios de estos síntomas, especialmente si combinas ronquidos intensos con somnolencia diurna, es muy probable que tengas un trastorno respiratorio del sueño que necesita evaluación.
Mucha gente me pregunta: ¿qué médico trata la apnea del sueño? La respuesta no es tan sencilla como parece, porque la apnea del sueño es una patología multidisciplinar. Pero el otorrinolaringólogo especialista en trastornos del sueño juega un papel fundamental, y te explico por qué.
Mucha gente pregunta: ¿qué médico trata los ronquidos y la apnea del sueño? La respuesta es que es una patología multidisciplinar, pero el otorrinolaringólogo especialista en trastornos del sueño juega un papel fundamental.
¿Por qué? Porque estos problemas son, en su esencia, mecánicos: algo está obstruyendo tu vía aérea superior. Y la vía aérea superior —desde la nariz hasta la laringe— es territorio de la otorrinolaringología. Somos los únicos que podemos valorar toda esa vía aérea, identificar exactamente dónde está el problema, y ofrecer tratamientos específicos.
Un neumólogo puede diagnosticar tu apnea y prescribirte CPAP. Eso está muy bien. Pero si tu problema es una obstrucción nasal severa que hace que no toleres el CPAP, o si tienes un paladar redundante operable, o si tus amígdalas están obstruyendo, necesitas un otorrino especialista en sueño que valore tu anatomía y te ofrezca alternativas.
Los mejores resultados se consiguen trabajando en equipo. Yo trabajo en coordinación con neumólogos especializados en medicina del sueño, con endocrinos cuando hay problemas metabólicos, con cardiólogos si existen complicaciones cardiovasculares, con dentistas especializados en dispositivos de avance mandibular, con cirujanos maxilofaciales en casos complejos.
Pero la evaluación otorrinolaringológica inicial es fundamental. Porque antes de asumir un CPAP de por vida o pensar en una cirugía compleja, necesitas saber si hay problemas tratables en tu vía aérea superior.
Una vez tengo toda la información —tu historia clínica, la exploración física completa de tu vía aérea y los resultados del estudio de sueño— diseño un plan terapéutico individualizado.
Porque no todos los pacientes con apnea del sueño necesitan el mismo tratamiento.
Mi trabajo es explicarte todas las opciones disponibles en tu caso específico, con sus ventajas, sus limitaciones y sus expectativas reales de éxito. Para que puedas tomar una decisión informada sobre tu salud.
Cuando vienes a mi consulta por primera vez con sospecha de apnea del sueño o problemas de ronquidos, lo primero que hago es escucharte. Necesito entender tu historia completa: cuándo empezaron los ronquidos, si han empeorado con el tiempo, si tu pareja ha observado pausas respiratorias, cómo es tu sueño, cómo te levantas por las mañanas, cómo te sientes durante el día, qué impacto tiene esto en tu vida laboral y personal.
También necesito conocer tus antecedentes médicos: si tienes hipertensión, diabetes, problemas cardíacos, si tomas medicación, si has ganado peso recientemente, si consumes alcohol por la noche, si fumas, si has tenido alguna cirugía previa de nariz o garganta.
Y después, exploro. La exploración otorrinolaringológica completa es fundamental para entender dónde está el problema.
¿Tienes el tabique desviado? ¿los cornetes están hipertróficos? ¿hay pólipos nasales? ¿la válvula nasal colapsa al inspirar? La obstrucción nasal crónica no solo dificulta la respiración diurna, también favorece la apnea nocturna porque te obliga a respirar por la boca y eso facilita el colapso de la faringe.
¿Tus amígdalas son grandes? ¿el paladar blando es largo y redundante? ¿la úvula es elongada? ¿la faringe es estrecha? Utilizo clasificaciones específicas (como la escala de Mallampati o la clasificación de Friedman) para valorar el grado de obstrucción faríngea.
Introduzco un fibroscopio flexible por la nariz para visualizar toda la vía aérea hasta la laringe. Esto me permite ver si hay hipertrofia de base de lengua, si la epiglotis es redundante, si hay otros puntos de colapso que no son visibles en la exploración convencional.
¿Tienes la mandíbula retraída (retrognatia)? ¿el cuello es corto y grueso? Todo esto me da información crucial sobre qué tipo de tratamiento va a funcionar mejor en tu caso.
Pero la exploración física no es suficiente. El diagnóstico definitivo de apnea del sueño se hace mediante un estudio del sueño. Dependiendo de tu caso y de la gravedad sospechada, puedo indicar:
Es el estudio más habitual. Te llevas un dispositivo a casa que registra durante toda la noche tu flujo respiratorio, tus movimientos torácicos y abdominales, tu saturación de oxígeno y tu frecuencia cardíaca. Es cómodo, lo haces en tu propia cama, y en la mayoría de casos es suficiente para el diagnóstico.
Es el estudio más exhaustivo. Se realiza en el hospital, pernoctando una noche en la unidad de sueño. Además de los parámetros respiratorios, registra tu actividad cerebral (electroencefalograma), tus movimientos oculares y tu tono muscular. Permite diagnosticar no solo apneas sino también otros trastornos del sueño. Está indicada en casos complejos o cuando la poligrafía no es concluyente.
Antes de hablar de CPAP o cirugías, hay medidas generales que mejoran significativamente muchos casos de apnea del sueño
La reducción de solo un 10% del peso corporal puede disminuir notablemente el índice de apneas. En algunos casos de apnea leve, la pérdida de peso puede resolver completamente el problema.
Estas sustancias relajan excesivamente los músculos de la garganta y empeoran las apneas.
Horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir, crear un ambiente adecuado para el descanso.
Muchas apneas son posicionales, ocurren solo cuando duermes en decúbito supino. Existen dispositivos (almohadas especiales, chalecos con pelota en la espalda) que ayudan a mantener la posición lateral.
Si tienes rinitis alérgica, desviación del tabique o hipertrofia de cornetes, tratarlo mejora la respiración nocturna y facilita la tolerancia a otros tratamientos como el CPAP.
El CPAP (Continuous Positive Airway Pressure) es un dispositivo que genera una presión positiva continua de aire a través de una mascarilla nasal, nasobucal o facial. Esta presión mantiene tu vía aérea abierta durante toda la noche, impidiendo que se colapse.
Es el tratamiento más efectivo para apnea moderada y severa. Los resultados son inmediatos: desde la primera noche, las apneas desaparecen, el sueño mejora, la saturación de oxígeno se normaliza. Y a medio plazo, mejoran la presión arterial, el riesgo cardiovascular, el estado de ánimo, la función cognitiva.
Pero tiene un inconveniente importante: la adherencia. No todos los pacientes toleran dormir con una mascarilla toda la noche. Algunos se sienten claustrofóbicos, otros no soportan la presión del aire, otros tienen problemas con la mascarilla que les irrita la piel o les produce fugas de aire.
Por eso es fundamental:
En mi consulta, trabajo en equipo con neumólogos especializados en medicina del sueño. Cuando un paciente tiene dificultades con el CPAP por obstrucción nasal, valoro si una cirugía nasal puede mejorar su tolerancia. Muchas veces, resolver un problema nasal transforma la experiencia con el CPAP.
Los dispositivos de avance mandibular (DAM) son férulas dentales hechas a medida que adelantan tu mandíbula durante el sueño. Al adelantar la mandíbula, aumenta el espacio posterior de la faringe y se reduce el colapso de la vía aérea.
Están indicados en:
Requieren una valoración dental previa. No todo el mundo es candidato: necesitas tener suficientes piezas dentales sanas, no tener problemas de articulación temporomandibular severos, tener una protrusión mandibular suficiente.
Trabajo en coordinación con dentistas especializados en medicina del sueño que fabrican estos dispositivos. Los resultados son buenos en pacientes bien seleccionados, aunque su efectividad es algo menor que el CPAP en apneas severas.
Septoplastia: Corrección del tabique desviado.
Turbinoplastia: Reducción de cornetes hipertróficos.
Polipectomía: Extirpación de pólipos nasales.
Cirugía de válvula nasal: En casos de colapso valvular.
La cirugía nasal raramente resuelve por sí sola una apnea moderada-severa, pero mejora significativamente la calidad de vida y facilita el uso del CPAP.
Uvulopalatofaringoplastia (UPFP): Resección de parte del paladar blando, úvula y amígdalas. Amplía el espacio faríngeo. Efectiva en pacientes bien seleccionados. Postoperatorio doloroso.
Menos invasiva. Provoca retracción del tejido. Menos efectiva pero mejor postoperatorio.
Indicada si tienes amígdalas grandes en edad adulta que obstruyen la vía aérea.
Estas cirugías están indicadas en casos seleccionados de apnea leve-moderada con obstrucción clara a nivel del paladar.
En algunos pacientes, el problema no está en la nariz ni en el paladar, sino en la base de lengua que colapsa hacia atrás durante el sueño. Existen técnicas específicas
( 01 )
Reduce el volumen de la base de lengua cuando es el punto de colapso.
( 02 )
La más efectiva pero también la más compleja. Adelanta maxilar y mandíbula, aumentando significativamente el espacio de la vía aérea. Requiere cirujano maxilofacial. Reservada para apneas severas con retrognatia importante
( 03 )
Dispositivo implantado que estimula el nervio durante el sueño, evitando que la lengua caiga hacia atrás. Técnica innovadora para pacientes que no toleran CPAP.
En muchos casos, el mejor resultado se consigue combinando tratamientos: cirugía nasal + CPAP, cirugía de paladar + dispositivo de avance mandibular, pérdida de peso + cirugía.
El tratamiento de los trastornos del sueño requiere seguimiento a largo plazo. Repetimos estudios tras los tratamientos para valorar efectividad. El CPAP necesita revisiones periódicas. Las cirugías requieren controles postoperatorios.
Mi compromiso es acompañarte en todo ese proceso, desde el diagnóstico hasta el seguimiento a largo plazo.
Estoy aquí para ayudarte. Escuchando primero, explorando después, explicando siempre.
No todos los otorrinolaringólogos se especializan en trastornos del sueño. Es una subespecialización que requiere formación adicional, conocimiento profundo de medicina del sueño, experiencia en cirugía de vía aérea y capacidad de trabajar en equipo multidisciplinar.
He tratado durante años a pacientes con apnea, roncopatía y otros trastornos respiratorios nocturnos. Conozco las técnicas quirúrgicas más avanzadas y los tratamientos conservadores más actualizados.
Valoro tu vía aérea completa, interpreto personalmente tus estudios de sueño, te explico todas las opciones terapéuticas y te acompaño en el seguimiento. No derivo sin más. Me implico en tu caso desde el principio hasta el final.
La cirugía de vía aérea en trastornos del sueño requiere experiencia específica. Conozco las técnicas más avanzadas en cirugía nasal, cirugía de paladar, cirugía de base de lengua. Y sé también cuándo no operar, cuándo la cirugía no va a resolver el problema y es mejor buscar otras alternativas.
Mi objetivo es ayudarte a conseguir una mejor calidad de vida gracias a la salud de un sueño reparador.
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Soy consciente de que los trastornos respiratorios del sueño requieren exploración física de la vía aérea. No puedo verte la nariz o la garganta a través de una pantalla. Pero también sé que muchos pacientes llegan a mí después de un largo recorrido: varias consultas, informes contradictorios, tratamientos que no han funcionado, dudas sobre si el CPAP es su única opción o si la cirugía que les han propuesto tiene sentido.
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