Trastornos Respiratorios del Sueño en Niños
Tu hijo ronca todas las noches. No es un ronquido ocasional cuando está resfriado, sino un ronquido fuerte, constante, que se oye desde el pasillo. Respira siempre por la boca, incluso cuando está despierto. Se despierta varias veces por la noche sin motivo aparente. Y por el día está irritable, cansado, le cuesta concentrarse en el colegio. El pediatra te ha dicho que «es normal, ya crecerá», pero algo en tu instinto te dice que esto no es normal.
Y tienes razón. Los niños no deberían roncar. Los niños no deberían respirar por la boca constantemente. Y cuando lo hacen, cuando su sueño está fragmentado noche tras noche, las consecuencias pueden ser importantes: problemas de crecimiento, bajo rendimiento escolar, alteraciones del comportamiento, problemas dentales, incluso complicaciones cardiovasculares en casos severos.
Como especialista en trastornos respiratorios del sueño infantil en Madrid, entiendo perfectamente esa preocupación que sientes cuando ves que tu hijo no descansa bien. Esa sensación de que algo no va bien pero no sabes exactamente qué. Esa frustración de recibir respuestas vagas cuando lo que necesitas es claridad.



Los trastornos respiratorios del sueño en niños son diferentes a los de los adultos. Las causas son distintas, los síntomas son distintos, el diagnóstico es distinto y, afortunadamente, el tratamiento suele ser mucho más efectivo y resolutivo. La mayoría de los niños se curan completamente cuando se trata la causa que está obstruyendo su respiración: adenoides grandes, amígdalas hipertróficas, obstrucción nasal crónica.
Mi trabajo no es solo confirmar un diagnóstico. Es ayudarte a entender qué le está pasando a tu hijo, por qué le está pasando, y qué podemos hacer juntos para que vuelva a dormir bien, a respirar bien y a crecer sano.
Todos estos problemas comparten algo: el sueño de tu hijo no es reparador. Su cerebro no descansa correctamente, su cuerpo no se recupera como debería, y eso tiene consecuencias en todo su desarrollo.
Los trastornos respiratorios del sueño en niños son un conjunto de problemas en los que la respiración de tu hijo se ve dificultada, obstruida o interrumpida durante el sueño. No hablamos solo de apneas (pausas completas en la respiración), sino de un espectro más amplio:
Tu hijo ronca todas las noches pero puede que no tenga pausas respiratorias completas. Aun así, indica que algo está obstruyendo parcialmente su vía aérea y su sueño no es de buena calidad.
Tu hijo duerme siempre con la boca abierta porque no puede respirar bien por la nariz. Esto altera la calidad del sueño y tiene consecuencias en el crecimiento maxilofacial.
La vía aérea está estrecha, tu hijo tiene que hacer un esfuerzo extra para respirar mientras duerme, lo que fragmenta su sueño aunque no llegue a tener apneas completas.
El caso más severo. La respiración se interrumpe repetidamente (apneas) o se reduce significativamente (hipopneas) durante el sueño, con caídas en la saturación de oxígeno.
Las adenoides hipertróficas (vegetaciones) son la causa más frecuente. Están situadas detrás de la nariz, en la parte alta de la garganta. Cuando son muy grandes, bloquean el paso del aire por la nariz, obligando al niño a respirar por la boca. Y durante el sueño, cuando los músculos se relajan, esa obstrucción empeora, provocando ronquidos, pausas respiratorias y un sueño de mala calidad.
Las amígdalas grandes (hipertróficas) ocupan espacio en la faringe. Cuando son muy grandes (grado 3 o 4), estrechan significativamente el espacio por donde debe pasar el aire, especialmente durante el sueño.
La obstrucción nasal crónica también juega un papel importante: rinitis alérgica persistente, desviación del tabique nasal (más frecuente en adolescentes), hipertrofia de cornetes, pólipos nasales. Cuando un niño no puede respirar bien por la nariz, respirar por la boca toda la noche facilita el colapso de la faringe y empeora la calidad del sueño.
En algunos niños existe también un problema de crecimiento maxilofacial: paladar ojival (alto y estrecho), mandíbula pequeña, alteraciones del desarrollo óseo facial que estrechan toda la vía aérea. Estos casos suelen requerir tratamiento multidisciplinar con ortodoncia.
Y aunque menos frecuente que en adultos, el sobrepeso infantil también aumenta el riesgo de problemas respiratorios durante el sueño, especialmente en niños mayores y adolescentes.
En niños, a diferencia de los adultos, el sobrepeso no suele ser la causa principal. El problema es casi siempre anatómico: estructuras de la vía aérea superior que están obstruyendo el paso del aire.
Los trastornos respiratorios del sueño en niños no son algo que «ya pasará con el tiempo». Tienen consecuencias importantes.
La hormona del crecimiento se libera principalmente durante el sueño profundo. Si tu hijo no llega a esas fases porque su sueño está fragmentado, su crecimiento puede verse afectado. Algunos niños están por debajo del percentil de altura que les correspondería.
Un niño que duerme mal no puede concentrarse en clase, tiene problemas de atención, de memoria, de aprendizaje. Muchos niños diagnosticados erróneamente con TDAH en realidad tienen un trastorno respiratorio del sueño no diagnosticado.
A diferencia de los adultos que se vuelven somnolientos, los niños con problemas de sueño suelen mostrar hiperactividad paradójica: están más nerviosos, más irritables, más inquietos. También pueden aparecer cambios de humor, agresividad, problemas de conducta.
Hacerse pis en la cama después de haber dejado de hacerlo puede ser un síntoma de trastornos del sueño. La fragmentación del sueño y los cambios hormonales favorecen la enuresis.
Respirar constantemente por la boca altera el crecimiento de los huesos de la cara. Puede provocar paladar ojival, maloclusión dental, apiñamiento de dientes, cara alargada ("facies adenoidea"). Cuanto más tiempo pasa respirando por la boca, más se acentúan estos problemas.
Aunque menos frecuentes que en adultos, los casos severos pueden provocar hipertensión pulmonar, hipertrofia del ventrículo derecho.
No ese ronquido suave ocasional cuando está resfriado, sino ronquidos intensos varias noches a la semana. Ronquidos que se mantienen en cualquier posición.
Duerme con la boca abierta todas las noches. Puedes notar que su almohada está húmeda por la saliva, que tiene la boca seca por las mañanas, que babea más de lo normal.
en casos más severos, tu hijo deja de respirar durante varios segundos, el silencio es total, y luego retoma bruscamente la respiración con un jadeo o un resoplido.
Se mueve mucho, cambia de posición frecuentemente, , adopta posturas extrañas. Algunos niños duermen con el cuello hiperextendido hacia atrás intentando abrir más la vía aérea.
Sin motivo aparente se despierta varias veces durante la noche, te llama, se levanta, va al baño. Su sueño nunca es continuo y profundo.
Tu hijo se empapa en sudor durante la noche porque su cuerpo está haciendo un esfuerzo enorme para respirar.
Incluso sin ronquidos claros, notas que respira con dificultad, que hace ruidos al respirar, que su respiración no es silenciosa y tranquila como debería ser.
Hacerse pis en la cama, después de haber dejado de hacerlo, especialmente si tiene más de 5-6 años.
Tu hijo está más irritable, tiene rabietas desproporcionadas, le cuesta gestionar sus emociones.
En el colegio te dicen que se distrae con facilidad, que no termina las tareas, que parece estar "en las nubes"
Se queda dormido en el coche, viendo la tele, incluso en clase. Necesita siestas cuando ya no correspondería a su edad.
Incluso despierto tiene la boca siempre abierta, mandíbula caída, expresión facial característica ("facies adenoidea" con cara alargada, ojeras marcadas).
Como si hablara con la nariz tapada constantemente.
titis recurrentes, faringitis frecuentes, resfriados que nunca acaban de resolverse. Las adenoides grandes y las amígdalas hipertróficas son reservorios de gérmenes.
No esperes a que «crezca y se le pase». Cuanto antes se diagnostica y se trata, menores son las consecuencias en su desarrollo.
En bebés, los trastornos respiratorios del sueño son menos frecuentes pero requieren atención inmediata cuando aparecen:
Cualquier sospecha de problema respiratorio del sueño en un bebé, especialmente si es recién nacido o prematuro, requiere valoración médica urgente.
Si tu hijo ronca, si respira por la boca constantemente, si duerme mal, si está irritable o con bajo rendimiento escolar… no esperes a que «crezca y se le pase».
Los trastornos respiratorios del sueño en niños tienen consecuencias reales. Pero con el diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado, la inmensa mayoría mejoran completamente.
El otorrinolaringólogo pediátrico o el otorrino especializado en ORL infantil es el médico clave, porque somos los que valoramos la vía aérea superior completa (adenoides, amígdalas, nariz) y los que realizamos las cirugías cuando están indicadas.
Pero el abordaje puede ser multidisciplinar. Trabajo en coordinación con pediatras, con neumólogos infantiles (especialmente en casos complejos), con ortodoncistas cuando hay problemas maxilofaciales, con alergólogos si existe rinitis alérgica de base.
La diferencia está en que, como otorrino especializada en trastornos del sueño infantil, puedo hacer todo el proceso: valorar la vía aérea, interpretar los estudios si son necesarios, indicar el tratamiento más adecuado (médico o quirúrgico) y realizar yo misma la cirugía. Sin derivaciones innecesarias ni pérdida de información entre especialistas.
Cuando venís a mi consulta, lo primero que hago es escucharos. Necesito entender la historia completa: cuándo empezaron los ronquidos, cómo duerme vuestro hijo, si ha tenido muchas infecciones de oído o de garganta, cómo es su comportamiento durante el día, cómo va en el colegio.
También observo a vuestro hijo: ¿cómo respira ahora mismo? ¿tiene la boca abierta? ¿respira por la nariz o por la boca? ¿cómo es su voz? ¿tiene ojeras marcadas? ¿su expresión facial muestra signos de obstrucción crónica?
Y por supuesto, os dejo expresar vuestras preocupaciones, vuestras dudas, vuestros miedos. Porque entender lo que os preocupa como padres es fundamental para enfocar bien el caso.
La exploración física es fundamental, pero debe hacerse con calma y adaptándose a cada niño.
Valoro la nariz: ¿respira bien por ambas fosas nasales? ¿hay obstrucción? ¿rinitis alérgica? ¿desviación del tabique? ¿cornetes hipertróficos?
Examino la faringe y las amígdalas: ¿qué tamaño tienen? Utilizamos una escala de 1 a 4, siendo 3 y 4 las amígdalas grandes que obstruyen significativamente. ¿Están infectadas frecuentemente?
Y lo más importante, valoro las adenoides (vegetaciones). Están detrás de la nariz y necesito verlas mediante nasofibrolaringoscopia flexible: introduzco un fibroscopio muy fino por la nariz (tras aplicar anestésico local en spray) y visualizo directamente las adenoides, su tamaño, cuánto están obstruyendo la nasofaringe.
En niños muy pequeños que no colaboran, a veces pedimos una radiografía lateral de cavum que muestra el tamaño de las adenoides de perfil.
Al final de la evaluación, os explico con claridad qué le está pasando a vuestro hijo. Si tiene adenoides grandes, os enseño las imágenes. Si tiene amígdalas hipertróficas, os explico el grado de obstrucción. Si tiene obstrucción nasal, os muestro qué está bloqueando.
Y os explico el plan de tratamiento: qué opciones tenemos, qué recomiendo, por qué, qué podemos esperar, cuál es el pronóstico.
No todos los niños con ronquidos necesitan un estudio del sueño. Si las adenoides y amígdalas están claramente hipertróficas y los síntomas son evidentes, muchas veces podemos indicar tratamiento directamente.
Pero en casos de sospecha de apnea severa, en niños con factores de riesgo adicionales (obesidad, síndromes genéticos), o cuando la clínica no es clara, sí necesitamos objetivar con un estudio:
Lo más habitual. Se llevan un dispositivo pequeño a casa que registra durante la noche el flujo respiratorio, los movimientos torácicos, la saturación de oxígeno.
Estudio más exhaustivo en hospital. Se reserva para casos complejos o niños muy pequeños.
En la gran mayoría de niños con trastornos respiratorios del sueño, el tratamiento es quirúrgico: extirpar las adenoides (adenoidectomía) y, si las amígdalas también son grandes, extirpar las amígdalas (amigdalectomía).
Está indicada cuando:
Se realiza bajo anestesia general, dura 30-60 minutos. Las adenoides se extirpan por la boca, sin incisiones externas. Las amígdalas también se quitan por la boca.
Adenoidectomía sola: recuperación rápida, 4-7 días.
Amigdalectomía: más dolorosa, 10-15 días con molestias al tragar.
Os explico todo con detalle antes: qué esperar, cómo manejar el dolor, qué síntomas son normales, cuándo pueden volver al colegio.
En niños bien seleccionados, los resultados son excelentes. La mayoría mejoran radicalmente: dejan de roncar, empiezan a respirar por la nariz, su sueño mejora, su comportamiento cambia, su rendimiento escolar sube.
Si hay obstrucción nasal significativa, hay que tratarla:
Rinitis alérgica: Tratamiento médico con corticoides nasales, antihistamínicos. Si no mejora, valoración por alergólogo.
Desviación del tabique: Más frecuente en adolescentes. La septoplastia puede mejorar mucho la respiración.
Hipertrofia de cornetes: Tratamiento médico o, si no responde, turbinoplastia.
Pólipos nasales: Tratamiento médico y, a veces, cirugía.
Algunos niños tienen problemas de crecimiento maxilofacial que contribuyen: paladar ojival, mandíbula pequeña.
Trabajo en equipo con ortodoncistas especializados que utilizan dispositivos de expansión palatina u otras técnicas para ensanchar el paladar y mejorar la vía aérea.
Si tu hijo tiene sobrepeso, esto contribuye a sus problemas respiratorios del sueño. El tratamiento quirúrgico ayudará, pero es fundamental trabajar también en la pérdida de peso con endocrinología y nutrición infantil.
Estas cirugías están indicadas en casos seleccionados de apnea leve-moderada con obstrucción clara a nivel del paladar.
Mi compromiso es acompañarte en todo ese proceso, desde el diagnóstico hasta el seguimiento a largo plazo.
Estoy aquí para ayudarte. Escuchando primero, explorando después, explicando siempre.
No todos los otorrinolaringólogos operan niños. La ORL pediátrica requiere formación específica, experiencia en el manejo de niños en quirófano, conocimiento de las particularidades anatómicas infantiles.
He operado cientos de adenoides y amígdalas en niños de todas las edades. Conozco las técnicas más adecuadas para cada edad, cómo minimizar el dolor, cómo manejar complicaciones.
Y sé cómo explorar a un niño que no colabora, cómo adaptar la consulta a cada edad, cómo explicarles qué vamos a hacer para que no tengan miedo.
Valoro la vía aérea de tu hijo de forma completa. Realizo personalmente la exploración (adenoides, amígdalas, obstrucción nasal), interpreto los estudios si son necesarios, te explico todas las opciones terapéuticas disponibles y os acompaño en el proceso. No derivo sin más a otro especialista perdiendo la continuidad del caso. Me implico desde la primera consulta hasta que tu hijo vuelve a dormir bien.
Trabajo en coordinación con pediatras, neumólogos infantiles cuando es necesario, ortodoncistas si hay problemas maxilofaciales, alergólogos si existe rinitis de base. Pero mantengo la visión global del caso y me responsabilizo de que el tratamiento esté funcionando.
Mi objetivo es ayudar a tu hijo a conseguir una mejor calidad de vida gracias a un sueño reparador. Que deje de roncar, que respire por la nariz, que descanse de verdad y pueda crecer, aprender y desarrollarse como merece.
Quirófanos pediátricos de última generación, anestesistas especializados en niños.
Puedes pedir cita a través de la web de Quirónsalud o contactar con el servicio de atención al paciente.
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